Me caí.
Caí
desde muy alto a un lugar profundo y oscuro. Era un lugar solitario, frío, que
nada bueno traía. Lloraba siempre y perdí la noción del tiempo.
No
sabía quién era, dónde estaba, ni qué podía encontrar allí.
No
hallaba la forma de salir, de ver la luz, de sobrevivir.
Y
llegó. Llego él, y con su luz me rescató. Él fue mi ángel, mi salvador, mi
protector. Con él me sentía segura, querida y con vida.
Tanto
tiempo pasó, tanto tiempo corrió.
Se
alejó, me alejé. Nos alejamos. Mi amor menguo y su cariño también. Se fue.
Pensé
que caería de nuevo, que volvería a ese oscuro lugar al que tanto temo, y en el
que viví tanto tiempo. Pero para mi sorpresa no caí. Seguí en pie, y fue
gracias a él. ´
Me
devolvió la vida, la luz, la alegría.
Fui
feliz… Aún lo soy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario